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¿Quieres sexualizar la interacción con una chica? ¿Plantearle alguna propuesta picante apelando a su lado más salvaje? ¿Sabes cuál es el momento justo para hacerlo? Es más fácil de lo que crees.


Esta técnica infalible la aprendí de mi amigo Inspirón. Él era, sin duda, la seducción hecha carne. Sus valiosos consejos me ayudaron a superar mi etapa de hombre frustrado para hacer reales mis fantasías. ¿Quieres saber cuáles eran esos consejos? Vamos por parte como diría Jack.


Inspirón tenía un rasgo característico típico de un seductor: la mirada pícara. Esa sonrisa de niño travieso mezclada con una actitud irreverente y provocadora. Así miraba a una chica cuando quería llevarla al extremo. No necesitaba decir nada. Su mirada trasmitía todo: deseo, actitud y sexualidad.


Recuerdo que una vez estábamos en una disco y él se puso a hablar con una francesa que estaba por la ciudad. El problema era que la susodicha no hablaba español e Inspirón no hablaba ni francés ni ingles ¿Misión imposible? No para él. Simplemente con un rudimentario conjunto de frases mal pronunciadas, su mirada mortal y actitud pícara se la llevó a su casa.


Él siempre me decía que el secreto de una propuesta indecente bien planteada se esconde en el marco que imponemos. Debemos ir creando el contexto nosotros mismos en vez de esperar el momento ideal. Raras veces esto ocurre por si solo. ¿Quieres ser el amo de tu destino y capitán de tu alma? Déjame enseñarte como.


Encender la charla


Normalmente, cuando estamos hablando con una chica en un bar o en una situación social determinada y queremos comenzar a generar tensión sexual, lo mejor es introducir el tema del sexo. La idea es comenzar a hacerlo de forma gradual para que lentamente se vaya convirtiendo en un tema regular del que podamos hablar sin pudor.


Lo que te recomiendo para esto es comenzar a hablarlo en forma despersonalizada. Puedes, por ejemplo, hablar de la literatura erótica, de las cincuenta sombras de Grey y finalmente de las fantasías femeninas. La idea es que las chicas presentes comiencen a hablar del tema también para que se vayan acostumbrando.


También puedes hablar primero de temas no tan sexuales pero asociados al sexo, como por ejemplo, su primer beso.


En el momento en que la discusión fluya, puedes introducir el tema de cuales son tus fantasías para luego preguntarle a ella cuales son las suyas. Existe la posibilidad de que ella te diga algo como “Yo no hablo de esos temas” o “Es una pregunta muy personal”.


Si eso ocurre déjame darte un truco para quebrar voluntades. Di algo como: “Chicas por favor ya estamos grandes, ya podemos hablar de estos temas…” Esto enloquece el ego de las mujeres. Sobre todo de las chicas jóvenes, la cuales son inmaduras pero no les gusta reconocerlo y harán cualquier cosa para negarlo, como por ejemplo hablar se sexo sin tapujos.


Lentamente, sin que se den cuenta, vas creando una atmósfera muy especial cargada de energía sexual. Igualmente esto es solo principio ¿Quieres saber cómo llegar al momento pico de tensión sexual?


Veamos como…

 

La mirada y la actitud pícara


Si los ojos son las ventanas del alma , entonces tú quieres que ellos sean la puerta a lo prohibido. Eso decía Inspirón. En el momento en que la conversación se ponga caliente y ya estén hablando de cuantas veces por semana ellas se tocan, ahí es cuando puedes empezar con la mirada asesina.


Un truco que aprendí es a observar esa mirada en actores que la interpretan. Por ejemplo el personaje interpretado por John Malkovich en Dangerous Liasons, el cínico Vicompte de Valmont. Esa mirada, esa sonrisa, es lo que implícitamente hace una propuesta indecorosa. No hace falta decir palabras. Ellas lo entienden.


Si estás en una disco y de pronto la temperatura se eleva, lo único que debes decir es “vamos”. La tomas de la mano, la sacas de la disco y fin del asunto. Palo y a la bolsa.


La clave para hacer una propuesta indecorosa es hacerla en forma decisiva y segura, sin bacilar. Esa es la clave. Por supuesto para generar las circunstancias hay factores a tener en cuenta como hemos visto. Sin embargo no hemos desarrollado uno increíblemente necesario: el hecho de tocarla, de rozar su piel con sutileza.


Las mujeres se excitan, a través de la sensaciones. Al igual que con el tema del sexo, la escalada táctil debe ser sutil pero ascendente. Una caricia en el brazo puede parecer inocente pero es más efectiva de lo que parece. Y si lo combinas con una mirada fulminante, la propuesta ya estará hecha, aunque no hayas dicho nada.


Empieza a experimentar estos trucos. Prueba y aprende de tus errores hasta que te calibres. La práctica hace al maestro.


Autor: Adrián Des Champs

Economista de la Universidad de Buenos Aires. Investigador, escritor, amante del coaching y el teatro. Lector apasionado de Ciencia Ficción. Viajero y aventurero.

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