¿Con qué frecuencia seduce un seductor?


Recientemente, he estado escuchando mensajes de todos los rincones del mundo de la seducción y, sin lugar a dudas, los que resuenan más son los de los detractores.


Con su desprecio vehemente por nuestro arte, señalan abiertamente los supuestos vacíos que sugiere la seducción.


Por esta razón, quiero aclarar algo que quizás no se haya enfatizado lo suficiente en el preámbulo de este arte.


Entonces,
¿con qué frecuencia seduce un seductor?


Para comenzar, abordemos la acusación hecha por uno de nuestros detractores en uno de nuestros posts de Facebook. Nos acusaron astutamente de no hacer nada más en la vida que seducir cada minuto del día.


Por lo tanto, deseo centrarme en este preámbulo y comenzar aclarando que ni un seductor seduce todo el día ni necesita hacerlo todos los días.


De manera similar, un seductor no necesita hablar sobre seducción todo el día, al igual que un vendedor no está constantemente vendiendo, un orador no está siempre en el escenario y un mago no está realizando trucos de magia de forma perpetua.


Un seductor hábil simplemente emplea su conocimiento cuando el momento apropiado lo sugiere.


Esto no significa que un seductor deba pasar toda su vida seduciendo a diferentes mujeres. Si fuera así, no tendría la oportunidad de forjar amistades, comer, ir al gimnasio, tener novia, casarse o viajar, como los detractores quisieran hacernos creer que hacen los seductores todo el día.


Por eso es crucial dejar este punto absolutamente claro. Cuando alguien aprende un arte, el conocimiento adquirido lo enriquece en la medida en que puede utilizar la maestría de ese arte según sea necesario.


La esencia de la seducción no radica en su omnipresencia, sino en su sutileza, su capacidad para mejorar la calidad de las interacciones y su poder para crear conexiones significativas.


Un seductor no necesita estar en un estado constante de seducción; en cambio, utiliza sus habilidades con discernimiento, reconociendo los momentos en los que puede emplear su conocimiento para causar una impresión.


La seducción se trata de comprender la psicología humana, construir vínculos y apreciar la belleza de una conexión auténtica. No se trata de una búsqueda incesante de conquistas, sino más bien de una celebración de la experiencia humana.


De hecho, muchos seductores consumados invierten tiempo en desarrollarse de manera integral. Cultivan sus intereses, exploran pasiones y participan en diversas facetas de la vida. Comprenden que el verdadero encanto proviene de ser una persona completa que aporta profundidad y autenticidad a cada encuentro.


Entonces, para responder a la pregunta, ¿con qué frecuencia seduce un seductor?


No se trata de cantidad, sino de calidad. Un seductor entiende que la seducción es un arte que mejora la vida, no uno que la consume. Se trata de saber cuándo actuar y cuándo apreciar las sutilezas del momento. Y al hacerlo, se convierten en verdaderos maestros de su oficio.


Déjame un comentario. ¿Odias la seducción? ¿O estás abierto a este arte?


Deseándote lo mejor se despide tu amigo,


Esteban Lara
Director EJDLS

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