Young couple sitting on bench outdoor.

 


La verdad es que, según mi experiencia, la mayoría de los hombres quieren encontrar a esa mujer especial con la que puedan conectar al nivel más profundo. Con la que puedan sentirse libres. Con la que puedan llevar un proyecto de vida y ser parte de un equipo.


Claro que, como muchos no han salido con demasiadas mujeres, necesitan “entrar en el juego” para experimentar. Igualmente, tarde o temprano, se darán cuenta de lo que realmente quieren. Y créeme cuando te digo que eso que buscan no será estar con modelos todas las noches. Esa es una fantasía de la sociedad que nos meten en la cabeza. 


Aclaro que para nada te estoy diciendo que no te saques esos morbos. Hazlo. Vé, sal, conoce el mundo de la noche. Haz real todas esas fantasías que otros te dijeron que hace a un hombre de alto valor y con un estilo de vida interesante. Si ya has terminado de experimentar el sueño de otros, te propongo que busques el tuyo.


Empecemos con lo básico ¿Cuál es tu mujer ideal? ¿Cuál es esa chica especial que realmente quieres?


El primer paso es obvio: solo podrás encontrar lo que quieres si lo puedes definir. Si realmente puedes describirlo de una forma tan precisa que cualquier persona pueda imaginárselo.


Para esta altura, si ya has salido con muchas mujeres ya debes tener una idea de lo que te gusta y lo que no. Pero concentrémonos en los primero. El cerebro no puede leer el “no”. Si te compenetras en lo que no quieres, eso es lo que tu mente te dará. Siempre piensa y habla en afirmativo.


Si, en cambio, todavía no tienes claro lo que quieres, te sugiero que sigas saliendo, que sigas conociendo chicas, que te sigas conociendo. Pero recuerda: el objetivo es saber qué quieres de una mujer para luego poder encontrar a esa chica especial. Déjame contarte el secreto de cómo lograrlo.


Algo que desde hace años comencé a hacer para poder encontrar a mi chica especial fue llevar un registro escrito de las características que consideraba atractivas en las mujeres con las que salía.


Cuando empecé este ejercicio, como todavía no había salido demasiado y mis habilidades seductoras no eran tan buenas, solo describía a las mujeres que había conocido gracias a mi nuevo estilo de vida de “salidor” y “encarador” compulsivo. También pensé en mujeres que había conocido en la vida pero con las que no había pasado nada. Amigas básicamente. Me pregunté: ¿Qué rasgos de ellas me habían llamado la atención? ¿Que tenían de especial?


Luego, cuando comencé a mejorar mis habilidades seductivas, comencé a salir con más mujeres y a tener mis primeras relaciones de pareja. Aquí es donde pude sacar la mayor cantidad de información sobre lo que me gustaba.


Sabía que si quería llegar a mi objetivo debía por lo menos escribir tres paginas en letra Times New Roman tamaño diez. Si, así de específico debe ser uno a la hora definir lo que quiere.


La revelación..


Lo que ocurrió fue increíble: no solo aparecieron características en las que jamás había pensado, sino que llegué a conocerme más. Resultaba que odiaba salir de noche e ir a los bares y discos. Me sentía como sapo de otro pozo en esos lugares.


Yo era más bien un tipo intelectual con tendencia a lo artístico. De chico me la pasaba leyendo y, de hecho, una de las actividades que más disfrutaba era el teatro. Con razón siempre me había vuelto loco esas chicas con las que podía tener apasionantes discusiones de análisis político, sociológico y literario.


¡Ah así! Y amaba el cine. Podía hablar horas de películas de culto y cine independiente. Ahora entiendo porque las chicas que hacían actividades artísticas y les gustaba el cine movían algo dentro mío.


Recuerdo que una característica que realmente me importaba mucho (además de que tuvieran ese perfil intelectual) era que me apoyaran en mis proyectos, que creyeran en mí. Y, por supuesto, que creyeran en ellas: una persona con baja autoestima definitivamente no me atraía.


En lo físico descubrí que me gustaban las mujeres flaquitas, menuditas y pequeñas. De pelo negro, lacio y largo. Ahora puedo escribirte hasta cinco paginas pero no quiero aburrirte.


¿Se entiende el nivel de detalle al que se debe llegar? Lo gracioso es que a medida que completaba la descripción las mujeres con las que salía eran cada vez más cercanas a lo que quería. Cada una de ellas me aportaba una nueva pieza del rompecabezas.


Creo que en algún libro de neurociencia leí que el motivo por el que ocurría esto tenía que ver con el funcionamiento del cerebro. La mente es como una especie de buscador tipo Google. Cuanto más específico eres, más rápido lo encuentras. Y si no especificas, te da lo que se le da la gana. Es como un genio que concede deseos: si no eres claro en el pedido, te dará cualquier cosa. Así que: “Cuidado con lo que deseas”.


Y también me conocí más… 
 


Gracias a todas estas experiencias saliendo con distintos tipos de mujeres y conociendo a través de sus ojos distintos ambientes, descubrí los lugares donde realmente me sentía cómodo. Donde realmente me sentía en casa.


Conocer el mundo a través los ojos de otras personas (las ventanas del alma) es la experiencia más maravillosa que uno puede tener. Es increíble descubrir lo que al otro le apasiona y que te adentre en otros mundos.


Recuerdo a una hermosa mujer que conocí. Una verdadera amante del jazz. Música de la que no sabía absolutamente nada. Recuerdo que me llevó a un homenaje de Cole Porter y que me maravilló ver su expresión al deleitarse con la música. Qué sublime es ver a alguien compenetrarse tanto con algo que ama. Aprendí mucho con ella. Aprendí de jazz y que me encanta estar con una mujer que me lleve a conocer mundos desconocidos.


Una vez que sabemos lo que queremos, lo que nos apasiona y lo que nos gusta, la acción lógica es ir por ello. Descubrir los lugares donde disfrutamos cada momento. Por simple lógica encontraremos allí personas que son afines a nuestros intereses en esos lugares. Por simple lógica, muy probablemente, encontraremos a la mujer que buscamos allí mismo. Es sencillo ¿Para qué complicarte la vida?


Ejercicio
 


Te propongo el siguiente ejercicio para aumentar las probabilidades de encontrar a esa mujer especial.


1) Haz una lista de todas las mujeres que hayan pasado por tu vida, ya sean amigas, amantes, parejas, novias, colegas de trabajo, compañeras de facultad o simplemente encuentros casuales.


2) Escribe de cada una todas las características que te hayan gustado. Ya sean físicas para algunas e intelectuales y emocionales para otras.


3) Encuentra los patrones que aparezcan y pregúntate lo siguiente: ¿Dónde podrías encontrar a esa chica que encierra todas esas características que aparecieron?


Ahora sabes dónde empezar a buscar…


Autor: Adrián Des Champs

Investigador, escritor, amante del coaching y el teatro. Lector apasionado de Ciencia Ficción. Viajero y aventurero.

 

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