Ves a esa chica que te gusta ¿Que haces? Si eres congruente vas y le hablas. Es así de simple. “Pero estoy en la calle” ¿Y que importa? Puede que estés en la fila de un banco o esperando el bus. Cualquier lugar es el ideal para empezar una conversación. Si ya sé, no sabes como hacerlo y no sabes qué decir. Déjame ilustrarte y darte unos útiles consejos.

 

El curioso y perdido

 

A veces nos pasa que necesitamos saber cierta información. Estamos yendo a un lugar y necesitamos saber la hora. O necesitamos saber la ubicación de una calle. O tal vez la dirección de un café para relajarnos un poco.

 

Yo: “Discúlpame, estoy buscando tal calle Gascón ¿De casualidad sabes donde está?”

 

Si esta frase es dicha en forma tranquila y amigable, seguramente la afortunada sonreirá también gracias a la magia de las neuronas espejo. 

 

Ella: “La calle está en…”/ “La verdad no sé…”

 

Recuerda que cuando empiezas una conversación en un lugar poco habitual, tú debes ser quien más habla durante los primeros minutos de la conversación. La idea es que crees un contexto e introduzcas un tema de conversación para preguntarle algo.

 

La idea es gradualmente hacer que ella invierta más en la charla. Por eso debemos evitar hacer preguntas cerradas, es decir aquellas cuya respuesta serán solo “si” o “no”. Una buena pregunta es: “¿Y tú qué opinas de…”. Es una pregunta abierta. Nuestras mejores amigas para expandir la comunicación.

 

Si al cabo de cinco minutos seguimos hablando todavía, podemos proponer ir a tomar un café. Digo, para qué estar parados cuando podríamos estar cómodos y disfrutando de una deliciosa infusión. En conclusión: se puede encarar cualquier lado.

 

El humor y la indignación

 

El secreto consiste en siempre estar sonrientes y comentar datos curiosos sobre la realidad que observamos. Así como hacen los comediantes del Stand Up. Debemos lograr que ella se identifique con lo que decimos. Esa es la clave del humor. Por ejemplo, si estás en un transporte público (metro, bus, tren) puedes decir con indignación que siempre está lleno (observación) y que ya es la quinta vez que te manosean el trasero (humor). También puedes acotar una frase graciosa como “me siento como un costal de carne”. Eso sí, debes decirla con algo de teatralidad para hacerla más humorística.

 

 

El efecto sorpresa

 

Los consejos que te acabé de dar funcionan también si la chica está sentada en un parque o tomando un café en un bar. Ahora bien, también puedes ser más directo y declarar tus intenciones diciendo algo como: “Hola, esto te va parecer raro, pero me pareciste increíblemente hermosa y tenía que acercarme”.

 

Normalmente, en la mayoría de los países, esto genera una buena reacción en las damas. Suelen ponerse todas coloradas. Es muy halagador que un hombre tenga el coraje para acercarse a hablar con una chica que le gusta y, además, no es común, por lo que despierta atracción inmediata.

 

El secreto está en la frase: “esto puede parecerte raro pero…” ya que al decirlo nosotros le quietamos lo “raro” a la situación. Es un bonito truco de neurociencias que te regalo.

 

Recuerdo que estando en un metro me acerqué a una hermosa francesa y le dije esa frase. Terminé tomando unas cervezas con ella la semana siguiente y cuando estaba en el bar un periodista se acercó a entrevistarnos. Fue muy gracioso, mira el video.

 

También puede ser original acercarte a una extraña y regalarle un ramo de flores para alegrarle el día. Recuerdo que una vez hice eso y le dije a la chica: “La verdad es que hoy estoy de tan buen humor que quería hacer feliz a alguien, así que decidí regalarle una flor a la chica más hermosa que viera. Y bueno resultaste ser tú.”

 

Ella estaba tan emocionada que me confesó que, cuando me vio, pensó para sus adentros: “Ojalá que me las regale a mi.” Luego le conté cómo se me había ocurrido la idea de hacer feliz a un extraño y finalmente le pedí su número. Así de fácil. Recuerda: la mejor forma de ser feliz es hacer feliz a a alguien.

 

Resumiendo

 

1) Observa en la realidad y en tu rutina diaria aspectos curiosos que te llamen la atención o incluso que te indignen. Fórmate una opinión del hecho y sal a compartirla con las personas. Si es una opinión genuina, seguro sentirás la necesidad de decirla. De esta forma, cuando te acerques a una chica preguntando la hora o diciéndole que es hermosa, podrás decir algo después.

 

2) Siempre sonríe. La sonrisa genera confianza y es contagiosa.

 

3) Si ella dice que la situación es rara, dile: “¿Quien dice que es rara? En mi tierra/ país/ barrio es de lo mas normal del mundo hablar con la gente. Como sea, te estaba diciendo que…” Y sigues como si nada.

 

4) En el momento que la conversación esté fluyendo y ella la esté pasando bien, invítala a tomar un café o pídele el teléfono si no puede.

 

Autor: Adrián Des Champs
Economista de la Universidad de Buenos Aires especializado en economía laboral y desarrollo local. Máster en Economía Aplicada de la Universidad Sorbonne Paris 1. Investigador, escritor y amante del coaching y el teatro. Lector apasionado de Ciencia Ficción. Viajero y aventurero.

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